El 29 de enero de 1979, un lunes aparentemente normal se convirtió en una pesadilla para la comunidad de San Diego, California. Brenda Ann Spencer, de apenas 16 años, abrió fuego desde la ventana de su casa hacia la Cleveland Elementary School, ubicada justo enfrente.
El ataque comenzó temprano en la mañana cuando los estudiantes llegaban a clases. Brenda utilizó un rifle semiautomático Ruger 10/22 calibre 22 equipado con mira telescópica, un regalo que su padre Wallace Spencer le había dado en Navidad de 1978, apenas un mes antes. Junto al rifle recibió 500 municiones.
Durante seis largas horas mantuvo el asedio. El director Burton Wragg y el conserje Mike Suchar perdieron la vida intentando proteger a los niños. Ocho estudiantes resultaron heridos, al igual que un oficial de policía que respondió a la emergencia.
Cuando finalmente fue arrestada, los investigadores le preguntaron cuál había sido su motivación. Su respuesta dejó atónita a toda la nación: “No me gustan los lunes. Solo lo hice para animarme el día”. Agregó que no tenía ninguna razón especial, que solo fue por diversión, y que veía a los niños como patos en una charca o un rebaño de vacas, blancos fáciles para practicar tiro.
A pesar de su edad, Brenda fue juzgada como adulta. Se declaró culpable de dos cargos de asesinato y asalto con arma mortal. Un día después de cumplir 18 años, el 4 de abril de 1980, recibió sentencia de 25 años a cadena perpetua.
En prisión se le diagnosticaron problemas epilépticos y depresión. Trabajó reparando equipos electrónicos en el Instituto para Mujeres de California en Chino.
En 2001, durante una audiencia de libertad condicional, Brenda acusó a su padre de haberla sometido a palizas y abuso sexual mientras estaba bajo efectos del alcohol. Sin embargo, después se retractó de estas declaraciones. Su padre negó todas las acusaciones.
Le han negado la libertad condicional en cuatro ocasiones: 1993, 2001, 2005 y 2009. En cada audiencia surgieron inconsistencias en sus declaraciones y comportamientos preocupantes.
Este caso inspiró la icónica canción “I Don’t Like Mondays” de la banda The Boomtown Rats. Hasta octubre de 2023, Brenda Ann Spencer continuaba encarcelada en la Institución de Mujeres de California.
Su frase se convirtió en una de las más escalofriantes de la historia criminal estadounidense.
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